Algunas normas de seguridad a tener en cuenta con los niños en la piscina

Según datos recabados por El Mundo el verano pasado, el 80% de los menores de 14 años ahogados perdieron la vida en piscinas. Un desgraciado dato que podría haberse evitado en gran parte, en opinión de la Asociación Española de Pediatría. Un estudio efectuado en 21 hospitales españoles en los veranos de 2009 y 2010 mostraba que la pauta se repetía en la mayoría de los ahogamientos de niños: no sabían nadar, no llevaban flotador y no estaban vigilados. Por ello, los expertos señalan una serie de normas de seguridad que hay que tener en cuenta cuando estamos con los niños en la piscina. Si actuamos de manera diligente los pequeños tendrán un baño seguro y divertido en la piscina.

 

La vigilancia, algo que nunca debe abandonarse

La primera norma parece la más obvia, pero son muchos los especialistas que siguen haciendo hincapié en ello. Un pequeño despiste de unos minutos puede ser el desencadenante de algo terrible. Por ello, una de las medidas a tomar es aplicar la norma 10/20, que quiere decir que hemos de mirar a los niños cada 10 segundos y siempre estando a una distancia máxima de 20 segundos. Este es sólo uno de los muchos consejos que da Indira Retuerto, pedagoga, educadora social y profesora de natación y matronatación.

Los niños pequeños no deben en ningún caso bañarse solos, sino que deben hacerlo siempre bajo la supervisión de un adulto. Esta sencilla medida está en la base de una buena prevención frente al ahogamiento y en ella siguen insistiendo los especialistas en la materia.

 

Implementación de elementos de seguridad

Uno de los elementos de seguridad más útiles son las vallas alrededor de la piscina. En nuestro país es obligatorio su uso en las de tipo público, pero no hay ninguna normativa para las privadas. Sin embargo, la Asociación Española de Pediatría destaca que los ahogamientos se podrían prevenir en un 95% aplicando esta sencilla medida de seguridad. Un dato suficientemente importante como para que nos decidamos a poner una valla que impida a los pequeños de la casa acceder a la piscina en un momento de descuido.

Además de ello, hemos de procurar mantener cierto orden y no dejar en la piscina elementos de juego llamativos que puedan captar la atención de una niña o niño pequeño.

 

Aprender a nadar lo antes posible

Otra de las maneras que tenemos de prevenir posibles ahogamientos es introducir la natación desde bien pequeños. Para que adquieran autonomía en el medio acuático hemos de procurar iniciar ya desde bebés juegos en el agua y pequeños movimientos, de tal forma que vayan familiarizándose. En este sentido, los padres pueden ser grandes profesores, al mismo tiempo que disfrutan de momentos de esparcimiento en su piscina y de los primeros baños de su bebé.

Poco a poco irán perfeccionando su técnica y tendrán que iniciarse en la natación de forma más seria. Además, aprender a nadar no sólo les ayuda a prevenir posibles ahogamientos, sino que también es muy beneficioso en el desarrollo de competencias físicas y emocionales.

Otro aspecto a tener en cuenta es que cuando los niños no saben nadar es desaconsejable utilizar flotadores o manguitos. Es mejor que nos bañemos con ellos y les sirvamos de apoyo. Sí que pueden emplearse elementos de flotabilidad como el típico churro o el cinturón de corchitos, pero siempre permaneciendo cerca del pequeño o pequeña.

Estas son sólo algunas medidas de seguridad que nos ayudarán a prevenir ahogamientos en la piscina, una situación muy desagradable que nadie quiere vivir. Por ello, escuchar los consejos de los especialistas como la Asociación Nacional de Pediatría, los profesionales de la enseñanza de la natación en niños y los socorristas es imprescindible para mantenerse siempre al día de estas informaciones.

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